Gasol en la selección
Mundobasket 2006España había sido cuarta en el Europeo del 2005 disputado en Serbia, y una de las imágenes que quedaron en el imaginario colectivo fue a una selección española siendo barrida de la pista por Francia mientras que Pau Gasol, comentarista para TVE del evento, decía con rabia que le dolía no poder estar en la pista para ayudar a sus compañeros. Y es que el catalán no disputó dicho Europeo por varios factores, siendo una lesión en la planta del pie meses antes que le hizo perderse muchas semanas de competición NBA el más importante de ellos, ya que la temporada 2005-2006 sería la primera en la que entraba en vigor el contrato por el máximo dinero posible que le habían firmado los Grizzlies y Pau se sentía en cierta obligación moral de descansar y prepararse lo mejor posible para la temporada NBA.
Esa temporada pasó y a a mediados de Julio, el día 11, empezó en San Fernando una de las aventuras más emocionantes que jamás haya protagonizado una selección española, de cualquier deporte. La selección española, de la mano de Pepu Hernández, iniciaba su concentración de cara al Mundial de Japón a disputarse a finales de Agosto. Esta vez, a diferencia del año anterior, España iba con todo, y la lesión de Fran Vázquez, finalmente sustituido por Marc Gasol, o la ausencia de Raül López, no iban a suponer ningun obstáculo en el camino español.
La selección llegaba con el bloque establecido desde el Europeo del 2001, con la peculiaridad de que la mayoría de los hombres clave llegaban tras la mejor temporada de su carrera: Pau Gasol, Juan Carlos Navarro, Jorge Garbajosa, Rudy Fernández, Berni Rodríguez, etc., la mayoría llegaba habiendo jugado el mejor baloncesto de su vida, y eso, junto a la presencia de un técnico como Pepu Hernández, y al compañerismo y buen ambiente del combinado español, presagiaba buenos augurios.
La preparación discurrió normalmente, al margen de esa lesión de Vázquez y algun problema físico nada extraordinario, como unas molestias en la espalda de Pau Gasol, y España iba ganando uno tras otro los partidos de preparación de jugaba. Un día un rival complicado (Argentina, Serbia, Eslovenia), otro día otro más sencillo (Polonia, Angola), pero el resultado era siempre el mismo, victoria española con amplia diferencia en el marcador. Además Pepu Hernández parecía haber conseguido maximizar las virtudes que la selección española había exhibido en los últimos años (defensa, juego colectivo, solidaridad, etc.), y haber añadido alguna otra como una menor dependencia de Pau Gasol o la integración en la dinámica de los partidos de todos los jugadores, del primero al duodécimo, por lo que la afición española encaraba justificadamente esperanzada el Mundial.
El grupo en el que estaba encuadrada España era muy sencillo, con Alemania, Nueva Zelanda, Panamá, Angola y Japón como rivales, pero eso tenía la contrapartida de que el rival de octavos podía ser más duro de lo deseable, pues en el grupo con el que se cruzaba España estaban Argentina, Francia, Serbia, Venezuela, Líbano, y Nigeria. Así pues el objetivo era quedar primeros y evitar así, teóricamente, a los tres rivales más fuertes de ese grupo.
España debutó el día 19 de Agosto ante Nueva Zelanda, que a pesar de llegar al torneo como cuarta clasificada del último Mundial se presuponía un rival muy asequible, y el partido siguió el guión previsto. España rompió el partido en el segundo cuarto y gano con mucha comodidad por 86 a 70, y Pepu siguió en su tónica de repatir mucho los minutos con el objetivo de implicar totalmente a todos los jugadores. Gasol (Pau) hizo 16 puntos, 6 rebotes y 2 tapones en 26 minutos y, aunque muy superior a sus rivales, dejó la sensación de poder poner dos o tres marchas más cuando la situación lo requiriera.
En la segunda jornada tocaba enfrentarse a Panamá, y aunque los centroamericanos presentaban una colección de jugadores respetable, el partido resultó ser mucho más fácil que ante Nueva Zelanda.
España barrió a los panameños por 101-57 y Pau, con 26 puntos, 10 rebotes, 4 asistencias y 2 tapones en 26 minutos seguía pareciendo un hombre entre niños.
El tercer partido era el más y único comprometido de la primera fase, ante Alemania, y además presentaba el morbo de tratarse de la reedición de la semifinal del Europeo del 2005, en la que Nowitzki dejó a España fuera de la final con un tiro en los últimos segundos. El partido no empezó bien, pues Gasol tuvo que irse al banquillo con dos faltas en sólo tres minutos, pero España, de la mano de unos tremendos Calderón, Navarro y Garbajosa (escalofriante defensa sobre Nowitzki), vapuleó a los germanos desde el principio y ganó con toda comodidad por 92-71. Pau, a pesar de ver muy reducidos sus minutos por culpa de las faltas, jugó un muy buen partido y acabó con 16 puntos (6/8 en tiros) y 3 rebotes en 21 minutos.
El cuarto día parecía uno de los más tranquilos a priori y lo cierto es que fue el partido más complicado para España de la primera fase y el segundo en todo el torneo. Angola, el rival, se mostró como un rival muy aguerrido y España solo pudo cerrar el partido en los últimos minutos del partido, aunque en ningún momento diera la sensación de que la victoria peligrara para España. Pau Gasol acabó con 28 puntos, 5 rebotes, 4 asistencias y 2 tapones.
En la última jornada tocaba la anfitriona Japón, a la que España machacó sin sobresaltos por 104-55. Pau hizo 21 puntos, 16 rebotes y 4 tapones en 24 minutos en un partido sin historia.
En el otro grupo las cosas no habían ido según los pronósticos y el rival de España en octavos de final había resultado ser Serbia. No es que el emparejamiento produjera pavor entre la afición española pero si es cierto que en el ambiente se palpo algo "psicosis del cruce con EEUU", y es que como en Atenas un camino inmaculado español había sido "premiado" con un rival más duro de lo previsto. No obstante España su misma cara intratable de todo el torneo y venció a Serbia por 87-75, resultado engañoso pues los serbios maquillaron en gran medida el resultado en el último cuarto cuando ambas selecciones habían alineado a sus suplentes. Pau Gasol estuvo imperial, con 19 puntos, 15 rebotes, 3 tapones en 25 minutos y un trabajo defensivo encomiable, rectificando multitud de tiros serbios y esmerándose es defensa ante un Darko Milicic que anotó 18 puntos en 34 minutos pero tirando 23 veces para ello. Realmente un partidazo tremendo de Pau, de los más completos que jamás ha jugado con la selección española.
España había demostrado que iba en serio y el partido ante Lituania se afrontó con la tensión propia de unos cuartos de final de un Mundial pero sin ningún miedo o nervios. Y así, España salió al parquet del monumental pabellón de Saitama enchufadísima y sacando a los lituanos de la cancha a gorrazos. Pau Gasol y Navarro comandaban al equipo español y pese al mal partido de hombres clave como Calderón y Garbajosa, otros como Rudy o Marc Gasol dieron un pase adelante y España de nuevo demostró que era más que un conjunto de individuales, que las tenía y muy brillantes, era un verdadero equipo, en toda la extensión de la palabra. Pau hizó 25 puntos, 9 rebotes y 3 tapones en 28 minutos, defendió al NBA Songaila que se quedó en 2 puntos y 1/6 en tiros y, en fin, dio otra exhibición más. España avanzaba cargada de moral al partido de semifinales, en el que esperaba el campeón olímpico, Argentina.
España y Argentina se habían enfretado dos veces durante la preparación del torneo, dos victorias muy cómodas de España, y tenían el precedente de los JJOO del 2004 en los que España venció en un partido de la fase de grupos. Es decir, Argentina era la campeona olímpica y había llegado a ese partido de semis también con cero derrotas en su casillero, pero España, miedo ninguno. El partido comenzó al revés de lo que era norma para España en el campeonato, con un equipo español dormido y sin saber que hacer con el balón en ataque, pero poco a poco se fueron metiendo en el partido a base de garra y defensa y a mediados del segundo cuarto ya pudieron ponerse por primera arriba en el marcador, con una canasta y adicional de Pau Gasol en el que el balón se quedó en la parte posterior del aro durante no menos de 3 segundos hasta que cayó en la cesta. Vamos, que la canastita fue un anticipo de lo que nos esperaba.
El partido estaba igualado, con diferencias siempre a favor de España que nunca superaban los 5-6 puntos, y así se llegó al último cuarto. España llegó a ponerse ochos puntos arriba con un mate de Pau, pero enseguida dos jugadas de tres puntos de Argentina pusieron las cosas apretadas de nuevo. El partido era poco brillante en cuanto a juego pero rezumaba intensidad y tensión en cada jugada, y se llegó a falta de minuto y medio, con España 4 arriba y posesion, cuando ocurrió que seguro quedará para siempre en la memoria de los aficionados españoles al baloncesto: Pau Gasol cogió la pelota en el lado derecho de la canasta de Argentina, hizo un reverso sobre la defensa de Fabrio Oberto y a mitad de movimiento caía al suelo gritando de dolor y cogiéndose el pie. El de Sant Boi se puso de pie y se dispuso a tirar los tiros libres, lo que cual tranquilizó un poco los ánimos a pesar de las muestras de dolor. Metió el primero, y entonces se dirigió al banquillo pidiendo el cambio. La cosa era más seria de lo que parecía. Metió el segundo con el pie izquierdo hecho fosfatina, en lo que supone sin duda una de las imágenes del Mundial, dejando a España 6 puntos arriba, pero cuando hizo ademán de enfilar el banquillo casi se viene abajo por el dolor. La cosa definitivamente pintaba mal.
Un triple rápido de Argentina dejó las cosas peor, y España no supo resolver su oportunidad de matar el partido. Así, un tiro libre de Calderón puso a España 1 arriba, con 13 segundos por jugarse, y la pelota para Ginobili para que intentara ganar el partido. En medio un tiempo muerto en el que Pau Gasol no pudo contener lágrimas de rabia, y una tensión que desestabilizaba al más tranquilo de los aficionados. Ginobili penetró ante la defensa de Navarro y dobló a la esquina para que Nocioni tirara un triple en posición cómoda que parecía, lo juro, que no caía nunca. Mientras el triple volaba buscando no se sabía que, media España estaba gritando "pasos" pidiendo una infracción de Ginobili, un cuarto gritaba "falta" reclamanando una falta en ataque del argentino y el otro cuarto no sabía que decir. Al final el balón resultó que si tenía un destino, el maldito aro, pero gracias-a-dios-que-por-una-vez-estuvo-de-nuestro-lado, no entró. El rebote, dividido, acabó en manos de Rudy Fernández a falta de 1 o 2 segundos, y el mallorquín salió corriendo y gritando con la pelota, y con toda la selección y toda España. Pau Gasol jugó otro partidazo, con 19 puntos, 11 rebotes y 3 tapones, y las imágenes finales del de Sant Boi sacado entre lágrimas a hombros por sus compañeros nos partieron por la mitad.
A la afición nos puso un nudo en la garganta ver eso, pero según declaró posteriormente Pepu Hernández, la final del Mundial se empezó a ganar pocos minutos después, en el vestuario. Desde ese momento, viernes a las 2:30 de la tarde, hasta el domingo a la misma hora, el tiempo fue una pasarela de continuas emociones para el seguidor español. Desde el impacto que supuso ver a Iturriaga disfrazado de geisha y a De la Cruz vestido de luchador de sumo poco antes de la final (ahí empezamos a ganar a los griegos, estoy convencido), hasta el momento en que la televisión cortó su emisión desde Japón, vimos una demostración de compañerismo, solidaridad, calidad humana, etc. como pocas veces se había visto en una competición deportiva. La final contra Grecia fue otro paseo español, y España culminó un camino que había empezado hace mucho: unos dirían que ese día en que EEUU nos derrotó en Atenas, otros que aquel partido ante Alemania en Turquía en el que los Chicos de Oro ganaron su primera medalla en categoría senior, y otros que todo empezó en Lisboa en el verano de 1999, cuando estos jóvenes españoles demostraron que eran los mejores del mundo.
La cuestión es que no importa donde empezara, sino a lo que ha llegado: España campeona del mundo de baloncesto. Y a lo que puede llegar, claro, porque el núcleo de la selección aún tiene 26 años. Y aunque hombres importantísimos como Jorge Garbajosa o Carlos Jiménez tienen una edad ya a considerar, no muestan ningún signo de declive. Gasol y Garbajosa entraron en el quinteto ideal del Mundial, siendo Pau elegido MVP, y los dos, además de otros jugadores, dijeron después del torneo que jugar con España para ellos es lo máximo porque, al margen de otras cuestiones, estar en la selección para ellos es estar en un grupo de amigos.
Qué suerte tenemos.




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